Náuseas y vómitos: un síntoma común que merece una solución efectiva, segura y flash

Vómitos

Pocas sensaciones son tan universales como las náuseas. Casi todas las personas las han sentido alguna vez: ese malestar que sube desde el estómago, esa sensación de que algo no anda bien y que, en muchos casos, termina en vómito. Aunque suelen tratarse como una simple molestia pasajera, las náuseas y los vómitos son en realidad mecanismos complejos del cuerpo, coordinados por el sistema nervioso, que pueden aparecer por motivos muy distintos: desde una comida que cayó mal hasta el efecto de ciertos medicamentos o tratamientos médicos.

Precisamente por ser tan comunes, también existe mucha desinformación alrededor de cómo tratarlos de forma correcta. Muchas personas los minimizan hasta que se vuelven incapacitantes, mientras que otras recurren a remedios sin saber realmente qué los origina ni cómo actúan las opciones disponibles para tratarlos. En este artículo se explica qué son las náuseas y los vómitos desde el punto de vista médico, por qué ocurren, y qué opciones existen hoy en día para controlarlos de manera efectiva y segura, incluyendo formulaciones pensadas para actuar con rapidez cuando el malestar aparece.

¿Qué son exactamente las náuseas y los vómitos?

Aunque suelen mencionarse juntos, las náuseas y los vómitos son dos experiencias distintas. Las náuseas se definen como esa sensación desagradable, en forma de onda, que se percibe en la parte posterior de la garganta o en la boca del estómago, y que a veces culmina en vómito [1]. El vómito, por su parte, es la expulsión forzada del contenido del estómago a través de la boca [1]. También existen las arcadas, que son los movimientos del estómago y el esófago asociados al acto de vomitar, pero sin que llegue a expulsarse nada [1].

Ambos procesos están controlados por el sistema nervioso central, aunque a través de mecanismos distintos [1]. El sistema nervioso autónomo es el encargado de regular las náuseas, mientras que el vómito se produce como resultado de un reflejo complejo, que se activa cuando confluyen distintas señales provenientes de varias zonas del cerebro y el cuerpo [1].

¿Qué provoca que aparezcan?

El vómito puede desencadenarse por diversas vías, y comprenderlas ayuda a entender por qué este síntoma puede aparecer en situaciones tan diferentes entre sí [1]. Una de ellas es una región del cerebro sensible a sustancias químicas presentes en la sangre, que detecta toxinas o compuestos que no deberían estar ahí [1]. Otra vía involucra a la corteza cerebral, que puede activar el reflejo del vómito ante estímulos como ciertos olores, sabores desagradables, dolor o angustia emocional [1]. También participa el oído interno, responsable de que el movimiento del cuerpo, como el que se siente en un barco o un auto, provoque mareo y náuseas [1]. Finalmente, existen señales que provienen directamente de los órganos internos y los vasos sanguíneos, que se activan como respuesta a sustancias que se acumulan en el cuerpo durante procesos de inflamación o irritación [1].

En todos estos casos participan sustancias llamadas neurotransmisores, entre las que se encuentran la serotonina, la dopamina y la sustancia P [1]. Estas sustancias son las encargadas de transmitir la señal que finalmente activa el reflejo del vómito, comunicando la información desde el punto donde se detecta el problema hasta los músculos que participan en el proceso [1]. Esta comprensión de los mecanismos involucrados ha sido clave para el desarrollo de tratamientos cada vez más específicos y efectivos contra este síntoma.

Situaciones que suelen desencadenar náuseas y vómitos

Existen muchas circunstancias en las que el cuerpo puede reaccionar con náuseas o vómitos, y algunas de ellas son mucho más frecuentes de lo que se piensa. Una de las más estudiadas es el tratamiento oncológico, donde estos síntomas se encuentran entre los efectos secundarios más frecuentes y molestos de la quimioterapia, llegando a presentarse hasta en el 80% de los pacientes [1]. Esto puede tener un efecto importante en la calidad de vida, además de generar alteraciones metabólicas graves, desnutrición y, en algunos casos, hacer que la persona considere abandonar un tratamiento que podría ser beneficioso para su salud [1].

Otro contexto muy común es el postoperatorio. Las náuseas y los vómitos que ocurren después de una cirugía afectan hasta a la mitad de los pacientes quirúrgicos, y en quienes tienen mayor riesgo, la cifra puede llegar hasta el 80% [2]. Existen factores que aumentan la probabilidad de presentarlos, como ser mujer, tener antecedentes de náuseas en cirugías previas, no fumar, el uso de ciertos analgésicos después de la operación o el tipo específico de cirugía realizada [2]. Cuando estos síntomas no se controlan de forma adecuada, pueden prolongar la estadía en el hospital y generar molestias significativas durante la recuperación [2].

También son un motivo de consulta frecuente los vómitos asociados a cuadros de gastritis o gastroenteritis aguda, especialmente en la población infantil, donde representan una de las razones más comunes de visita a los servicios de urgencias [3]. En estos casos, el principal problema es que los vómitos dificultan la hidratación oral, lo que puede complicar la recuperación si no se maneja de forma adecuada [3].

¿Cómo actúan los medicamentos contra las náuseas y los vómitos?

Una de las familias de medicamentos más utilizadas para tratar las náuseas y los vómitos actúa bloqueando la acción de la serotonina, una de las sustancias que participa en el reflejo del vómito [1]. Estos fármacos, conocidos como antagonistas del receptor de serotonina 5-HT3, se unen a los mismos puntos del cuerpo donde normalmente actuaría la serotonina, impidiendo que esta transmita la señal que activaría el vómito [4].

Uno de los componentes más utilizados dentro de esta familia de medicamentos es el ondansetrón [4].

El ondansetrón: un antiemético de uso extendido

El ondansetrón actúa tanto a nivel central como periférico: en el cerebro, bloquea los receptores de serotonina ubicados en la zona encargada de detectar sustancias que podrían provocar náuseas; y en el cuerpo, actúa sobre las terminaciones del nervio vago, que es el encargado de enviar al cerebro las señales de irritación que se originan en el estómago o el intestino [4]. De hecho, se considera que esta acción a nivel del nervio vago es la que más contribuye a su efecto contra las náuseas y los vómitos [4].

El ondansetrón se encuentra dentro de la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud, es decir, aquellos considerados efectivos y seguros para cubrir las necesidades básicas de un sistema de salud [4]. Está aprobado para prevenir las náuseas y los vómitos relacionados con la quimioterapia, la radioterapia y las cirugías, y se considera de primera elección para el manejo de los síntomas asociados al tratamiento oncológico [4].

Rapidez de acción: por qué importa la forma en que se toma

El ondansetrón se absorbe rápidamente desde el tracto digestivo, alcanzando su concentración máxima en la sangre en aproximadamente una hora y media después de tomarlo por vía oral [4].

Además de las tabletas convencionales, existen presentaciones de desintegración rápida, que se colocan directamente sobre la lengua y se disuelven en cuestión de segundos, pudiendo tragarse con la propia saliva, sin necesidad de agua [5].

¿Qué tan segura es esta clase de medicamentos?

En términos generales, los antagonistas del receptor de serotonina 5-HT3 tienen un buen perfil de seguridad, algo que ha sido documentado en numerosos estudios clínicos a lo largo de los años [4]. Los efectos secundarios más frecuentes suelen ser leves, entre ellos el dolor de cabeza, el estreñimiento, la fatiga, la boca seca y el malestar general [4]. En estudios donde se compararon distintos medicamentos antieméticos utilizados después de cirugías, este tipo de fármacos mostró tasas de efectos adversos similares a las de otras alternativas disponibles, lo que respalda su uso extendido en la práctica clínica [2].

Como con cualquier medicamento, existen algunas precauciones que conviene tener en cuenta. Se recomienda informar al médico si la persona tiene antecedentes de problemas del ritmo cardíaco, niveles bajos de potasio o magnesio en la sangre, insuficiencia cardíaca o enfermedad hepática, ya que en dosis altas este tipo de fármacos puede afectar de forma leve la actividad eléctrica del corazón [5]. También es importante mencionar si se están tomando otros medicamentos, especialmente aquellos relacionados con el sistema nervioso, o si existe la posibilidad de un embarazo, ya que su uso durante la gestación debe ser evaluado cuidadosamente por un profesional de salud [4].

Aliviar náuseas y vómitos sin perder de vista lo esencial

Las náuseas y los vómitos, aunque comunes, no deberían tomarse a la ligera. Detrás de un síntoma que muchas veces se minimiza hay mecanismos del cuerpo bastante complejos, y también opciones de tratamiento respaldadas por décadas de investigación científica que permiten controlarlos de forma efectiva y con un buen margen de seguridad cuando se usan correctamente.

Conocer cómo funciona el cuerpo frente a este tipo de malestar ayuda a tomar decisiones más informadas, ya sea para actuar con rapidez cuando el síntoma aparece o para saber en qué momento es necesario acudir a un profesional de salud. Como con cualquier medicamento, la clave está en usarlo con criterio, bajo la orientación adecuada, y siempre teniendo presente que el objetivo final es sentirse mejor sin poner en riesgo la salud a largo plazo.

Referencias

  1. Instituto Nacional del Cáncer. Náuseas y vómitos relacionados con el tratamiento del cáncer (PDQ®)–Versión para profesionales de salud [Internet]. Bethesda: National Cancer Institute; 2025 [consultado el 30 de agosto de 2026]. Disponible en: https://www.cancer.gov/espanol/cancer/tratamiento/efectos-secundarios/nauseas/nauseas-pro-pdq
  2. Nazar JC, Bastidas EJ, Coloma DR, Zamora HM, Fuentes HR. Prevención y tratamiento de pacientes con náuseas y vómitos postoperatorios. Rev Chil Cir. 2017;69(5):421-8.
  3. García-Marín A, Lloret-Ferrándiz G, González-de Dios J. Ondansetrón para el control de vómitos asociados a gastritis y gastroenteritis aguda en urgencias de Pediatría: uso, abuso y buen uso. Rev Pediatr Aten Primaria. 2022;24:351-61.
  4. Griddine A, Bush JS. Ondansetron. En: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2026 [consultado el 30 de agosto de 2026]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK499839/
  5. MedlinePlus. Ondansetrón [Internet]. Bethesda: Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.; 2024 [consultado el 30 de agosto de 2026]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/druginfo/meds/a601209-es.html

Autor

Dirección Médica de Laboratorios Farma y Gerencia de Asuntos Regulatorios

Dirección Médica de Laboratorios Farma y Gerencia de Asuntos Regulatorios

Material revisado por equipo multidisciplinario de profesionales de la salud, conformado por Médico Internista, Hematólogo, Anestesiólogo y Farmacéuticos.
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