La osteoartritis es la forma más común de artritis y una de las principales causas de dolor y discapacidad en adultos mayores. Durante mucho tiempo se consideró un simple desgaste propio de la edad, pero hoy se sabe que es una enfermedad que afecta a toda la articulación y que puede limitar seriamente la vida diaria.
En las últimas décadas, el número de personas que la padecen ha crecido de forma notable, y todo indica que seguirá aumentando. En este artículo te explicamos qué es la osteoartritis, por qué se habla de ella como un problema en expansión, cuáles son sus causas y síntomas, cómo se trata y qué puedes hacer para prevenirla o frenar su avance.
Tabla de contenidos
- 1 ¿Qué es la osteoartritis?
- 2 Una enfermedad cada vez más frecuente
- 3 ¿Por qué podría convertirse en la próxima epidemia?
- 4 Factores de riesgo de la osteoartritis
- 5 Síntomas de la osteoartritis
- 6 ¿Cómo afecta la osteoartritis a la vida diaria?
- 7 ¿Cómo se diagnostica?
- 8 Tratamiento de la osteoartritis
- 9 ¿Cómo prevenir la osteoartritis o frenar su avance?
- 10 Moverse hoy para cuidar las articulaciones de mañana
- 11 Autor
¿Qué es la osteoartritis?
La osteoartritis es una enfermedad en la que los tejidos de la articulación se deterioran con el paso del tiempo [1]. Todo comienza con el cartílago que recubre los extremos de los huesos y permite que la articulación se mueva casi sin fricción. Cuando este tejido se desgasta de forma progresiva, los huesos pueden terminar rozando entre sí [2].
Aunque el cartílago es el protagonista, el daño no se limita a él. La enfermedad afecta a toda la estructura articular, incluidos el hueso, los ligamentos y el revestimiento de la articulación, por lo que no debe entenderse solo como un proceso de uso y desgaste [3]. Con el avance de la enfermedad se forman espolones óseos y los ligamentos que rodean la articulación se debilitan [4].
Puede aparecer en cualquier articulación, pero las más afectadas son las de las manos, las rodillas, las caderas y la columna [2]. El daño en la articulación no se puede revertir, aunque los síntomas pueden controlarse y, con el tratamiento adecuado, es posible frenar su progresión [2].
Una enfermedad cada vez más frecuente
Las cifras explican por qué la osteoartritis preocupa cada vez más. En 2019, alrededor de 528 millones de personas en el mundo vivían con esta enfermedad, lo que supone un aumento del 113 % respecto a 1990. Cerca del 73 % de ellas tenía más de 55 años y el 60 % eran mujeres [5].
Estimaciones más recientes elevan todavía más la cifra. En 2021, unos 607 millones de personas vivían con osteoartritis, alrededor del 7,7 % de la población mundial, frente a unos 256 millones en 1990. Además, cada año se registran cerca de 46,6 millones de casos nuevos [6].
La rodilla es la articulación más afectada, con unos 365 millones de casos, seguida de la cadera y la mano. Por otro lado, unos 344 millones de personas presentan una forma moderada o grave de la enfermedad que se beneficiaría de rehabilitación [5].
La enfermedad afecta a personas de todos los grupos raciales y de ambos sexos [3]. Solo entre los mayores de 55 años, en 2021 había unos 453 millones de personas con osteoartritis y casi 24 millones de casos nuevos. Llama la atención que la mayor cantidad de casos nuevos aparece entre los 55 y los 59 años, antes de lo que tradicionalmente se pensaba [7]. Hacia los 70 años, casi todas las personas presentan algún síntoma [4].
¿Por qué podría convertirse en la próxima epidemia?
Todo apunta a que el número de casos seguirá creciendo. El envejecimiento de la población, el aumento de la obesidad y las lesiones articulares son los factores que impulsan esta tendencia [5]. Aunque la proporción de personas afectadas podría mantenerse relativamente estable en los próximos años, el número total de casos seguirá aumentando porque la población crece y envejece [6]. En las personas de 55 años o más, las proyecciones indican que esa proporción podría subir alrededor de un 14 % hacia 2050 [7].
El peso corporal ocupa un lugar central en este panorama: más de un tercio de la discapacidad que causa la osteoartritis en personas de mediana y avanzada edad se atribuye al sobrepeso y la obesidad [7].
Sin embargo, hay un mensaje importante: la osteoartritis no es una consecuencia inevitable del envejecimiento [5]. Al contrario, puede beneficiarse de la prevención y de una intervención temprana [7].
Factores de riesgo de la osteoartritis
La edad es el factor más conocido, ya que el riesgo aumenta con los años [2]. El sexo también influye. Antes de los 55 años la enfermedad afecta por igual a hombres y mujeres, pero a partir de esa edad es más frecuente en ellas [4]. Aunque las razones no están del todo claras [2], se han señalado los cambios hormonales después de la menopausia, algunas diferencias anatómicas, una menor masa ósea y menos fuerza muscular [7].
El exceso de peso es uno de los factores que más pesa, y no solo por la carga mecánica. Los kilos de más aumentan la presión sobre articulaciones como las caderas y las rodillas, y además el tejido graso produce proteínas que pueden causar inflamación dañina dentro y alrededor de las articulaciones [2]. De hecho, las personas con obesidad tienen un riesgo 2,63 veces mayor de desarrollar osteoartritis de rodilla [6].
Las lesiones previas también cuentan, incluso si parecen haber sanado hace tiempo. Las que se producen al practicar deporte o en un accidente aumentan el riesgo [2]. Lo mismo ocurre con el esfuerzo repetido sobre una articulación. Arrodillarse o ponerse en cuclillas durante más de una hora al día, levantar objetos pesados o subir escaleras con frecuencia en el trabajo son ejemplos, al igual que los deportes de alto impacto, los que implican giros bruscos, como el baloncesto o el fútbol, y los de lanzamiento [4].
Otros factores de riesgo son los antecedentes familiares [1], las articulaciones malformadas o un cartílago defectuoso desde el nacimiento, y algunas enfermedades metabólicas como la diabetes o la hemocromatosis, una condición en la que el cuerpo acumula demasiado hierro [2]. También pueden favorecerla enfermedades articulares previas como la artritis reumatoide o la gota [5].
Síntomas de la osteoartritis
Los síntomas suelen aparecer de forma gradual y empeorar con el tiempo [2]. Por lo general, comienzan en una o varias articulaciones [1]. El dolor articular es la señal más común [3]. Suele empeorar después del ejercicio o al cargar peso sobre la articulación, y mejorar con el reposo [4].
La rigidez es otro síntoma característico. Se nota sobre todo al despertar o después de un tiempo de inactividad [2], y suele durar menos de 30 minutos [1]. Si la rigidez matutina se prolonga más allá de ese tiempo, puede deberse a inflamación [4]. Otras manifestaciones frecuentes son las siguientes:
- Sensibilidad al presionar la articulación y pérdida de flexibilidad [2].
- Sensación de roce o crujidos al mover la articulación [3].
- Hinchazón, sobre todo después de un uso intenso [1].
- Bultos duros alrededor de la articulación, conocidos como espolones óseos [2].
- Sensación de que la articulación está floja o inestable [1].
La evolución varía de una persona a otra: los síntomas pueden instalarse poco a poco o aparecer de forma repentina después de una lesión. En los casos graves, el dolor se vuelve crónico y la articulación puede llegar a perder casi por completo su movilidad [5].
En etapas avanzadas, el dolor puede aparecer incluso en reposo y llegar a interrumpir el sueño [4].
¿Cómo afecta la osteoartritis a la vida diaria?
Cuando está avanzada, la osteoartritis puede dificultar tareas tan cotidianas como subir escaleras, sentarse o levantarse de una silla, sujetar una olla o caminar distancias largas [1].
Al moverse menos, los músculos se debilitan, y la persona puede ver limitada su participación en el hogar, el trabajo y la vida social. Esto puede traer consigo problemas de salud mental, alteraciones del sueño, dificultades en las relaciones personales y un mayor riesgo de enfermedades del corazón, obesidad y diabetes [5]. La depresión y los trastornos del sueño son complicaciones frecuentes derivadas del dolor y la rigidez [2].
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico parte de la exploración física, en la que el médico busca crujidos, hinchazón, movilidad limitada o dolor con los movimientos normales. Las radiografías pueden mostrar una disminución del espacio de la articulación y espolones óseos, mientras que los análisis de sangre sirven para descartar otras enfermedades, como la artritis reumatoide o la gota [4].
Tratamiento de la osteoartritis
La osteoartritis no tiene cura, pero sus síntomas se pueden controlar [4]. El tratamiento combina varias estrategias según la gravedad de cada caso. Entre ellas destacan el ejercicio para fortalecer los músculos, el control del peso, las ayudas técnicas y la educación y el asesoramiento sobre la enfermedad [5].
Ejercicio y control del peso
El ejercicio mejora la fuerza muscular, reduce el dolor y la rigidez de las articulaciones y disminuye el riesgo de discapacidad [3]. Mantenerse activo también ayuda a conservar la movilidad de las articulaciones [4].
Bajar de peso tiene un efecto notable. Por cada 10 libras (unos 4,5 kilos) que se pierden en un periodo de 10 años, la probabilidad de desarrollar osteoartritis de rodilla puede reducirse hasta en un 50 % [3].
Medicamentos
Para el dolor suelen utilizarse el paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno o el naproxeno [4]. Consulta al médico o al farmacéutico antes de usarlos de forma habitual.
En algunos casos, el médico puede recetar duloxetina para el dolor crónico [4]. También existen inyecciones de corticoides o de ácido hialurónico en la articulación, que pueden aliviar el dolor durante meses [3].
Fisioterapia y dispositivos de apoyo
La fisioterapia fortalece los músculos, mejora el movimiento de las articulaciones rígidas y favorece el equilibrio [4].
Las férulas y los soportes pueden estabilizar las articulaciones debilitadas y redistribuir la presión. Deben usarse solo por indicación profesional, ya que un uso inadecuado puede causar más daño, rigidez y dolor [4].
Terapias complementarias y lo que no ha demostrado eficacia
La acupuntura, el yoga y el taichí pueden aliviar el dolor asociado a la osteoartritis [4].
En cambio, la glucosamina, la viscosuplementación, los analgésicos opioides y la terapia con células madre no han demostrado una eficacia suficiente, según la Organización Mundial de la Salud [5]. Antes de probar cualquier suplemento, consúltalo con tu médico o farmacéutico.
Cirugía
Cuando la enfermedad es grave, puede ser necesaria la cirugía [3]. Entre las opciones está el reemplazo parcial o total de la articulación, que puede hacerse en la rodilla, la cadera, el hombro, el tobillo o el codo [4].
¿Cómo prevenir la osteoartritis o frenar su avance?
Mantener un peso normal, evitar sobrecargar las articulaciones que duelen en el trabajo o durante la actividad física y fortalecer los músculos que rodean las articulaciones que soportan peso, como la cadera, la rodilla y el tobillo, ayudan a prevenirla [4].
La alimentación también influye: seguir un patrón de dieta mediterránea se ha asociado con un menor riesgo de osteoartritis [7]. Además, los programas de ejercicio supervisados por fisioterapeutas y combinados con educación sobre la enfermedad ayudan a mantener la constancia y a centrarse en conservar la función de la articulación [7].
En la vida diaria también resulta útil cuidar la postura del cuello y la columna, ajustar los muebles a tus necesidades, evitar los movimientos repetitivos de una misma articulación y hacer ejercicio todos los días [3].
Moverse hoy para cuidar las articulaciones de mañana
La osteoartritis ya afecta a cientos de millones de personas y, con una población que envejece y tasas de obesidad en aumento, todo indica que su presencia seguirá creciendo. Que llegue a convertirse en una verdadera epidemia dependerá, en buena parte, de lo que hagamos hoy.
La buena noticia es que no es un destino inevitable. Mantener un peso saludable, hacer ejercicio con regularidad, proteger las articulaciones de lesiones y sobrecargas y consultar a tiempo ante el dolor persistente son decisiones al alcance de todos. Si ya convives con la enfermedad, tu médico y tu farmacéutico pueden ayudarte a encontrar el tratamiento que te permita seguir activo y con mejor calidad de vida.
Fuentes:
- Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel. ¿Qué es la osteoartritis? [Internet]. Bethesda (MD): NIAMS; [citado 24 sep 2026]. Disponible en: https://www.niams.nih.gov/es/informacion-de-salud/osteoartritis
- Mayo Clinic. Osteoartritis: síntomas y causas [Internet]. Rochester (MN): Mayo Foundation for Medical Education and Research; 2020 [citado 24 sep 2026]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/osteoarthritis/symptoms-causes/syc-20351925
- Petryna O. Osteoartritis [Internet]. Atlanta (GA): American College of Rheumatology; 2025 [actualizado feb 2025; citado 24 sep 2026]. Disponible en: https://rheumatology.org/patients/osteoartritis
- MedlinePlus. Osteoartritis [Internet]. Bethesda (MD): Biblioteca Nacional de Medicina (EE. UU.); [actualizado 9 abr 2026; citado 24 sep 2026]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000423.htm
- World Health Organization. Osteoarthritis [Internet]. Geneva: WHO; 2023 [actualizado 14 jul 2023; citado 24 sep 2026]. Disponible en: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/osteoarthritis
- Xie X, Zhang K, Li Y, Li Y, Li X, Lin Y, et al. Global, regional, and national burden of osteoarthritis from 1990 to 2021 and projections to 2035: a cross-sectional study for the Global Burden of Disease Study 2021. PLoS One. 2025;20(5):e0324296. doi:10.1371/journal.pone.0324296. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12111611/
- Tang Y, Wang Y, Tang X, Peng JR, Deng Y, Lan S, et al. Global, regional, and national burden of osteoarthritis among middle-aged and older adults: estimates from the global burden of disease study 2021 and projections to 2050. Front Med (Lausanne). 2025;12:1696929. doi:10.3389/fmed.2025.1696929. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12748208/